Un agua destaca por sus propiedades naturales, es decir, por ser incolora, inodora e insípida. Sin embargo, en los casos en que esto no se cumple es cuando aparece un elemento diferenciador, dotándola de unas cualidades que la hacen única. En otras palabras, es gracias al olor y al sabor que un agua se hace especial, y muestra de ello son la aparición reciente de las cartas de agua en los restaurantes o las innovadoras catas de agua.
Conocimientos básicos
Para poder apreciar las propiedades que distinguen a un agua de otra, primeramente, se debe tener presente la relación que existe entre el sabor del agua y el terreno del que emerge, puesto que, según la naturaleza de éste, el gusto, el aroma y las cualidades del agua cambian de manera significativa. De este modo, el agua se clasifica en tres categorías: agua mineral, agua de manantial y agua potable.
Agua mineral
Son aquellas que se consideran totalmente “puras”. Se caracterizan por su alto contenido en minerales, oligoelementos y otros componentes similares. Incluso, algunas de ellas son beneficiosas para la salud. Éstas surgen de yacimientos subterráneos de forma natural o por consecuencia de la mano del hombre.
Aguas de manantial o aguas preparadas
De origen similar a las minerales, las aguas de manantial se diferencian por tener una menor concentración de minerales, así pues, su pureza también se ve sensiblemente reducida. Además, en estas aguas no se ha demostrado, como sí ocurre con las minerales, ninguna propiedad concreta que sirva de ayuda para el ser humano.
El agua preparada nace después de haber pasado por un tratamiento fisicoquímico, por el cual se le añaden los componentes necesarios para que pueda ser potable y, a su vez, obtenga las mismas propiedades que las anteriores.
Un pequeño experimento que permite apreciar las diferencias entre las aguas es beber agua sin y con gas durante una comida. De esta manera, observaremos como con la primera se nos limpiará la boca sin que perdamos el sabor, mientras que con la segunda, aparte de refrescarnos y limpiarnos la boca, también se nos irá el gusto de la comida.
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